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lunes, 1 de mayo de 2017

Biopsicología de los trastornos psiquiátricos

El cerebro trastornado: biopsicología de los principales trastornos psiquiátricos

Un trastorno psiquiátrico o trastorno psicológico se define como "un trastorno de la función psicológica lo suficientemente grave como para requerir tratamiento por parte de un psiquiatra o un psicólogo clínico" (Pinel, 2007). Hay mucha evidencia acerca de que los trastornos psiquiátricos son el resultado de cerebros disfuncionales, pero suelen estar más influidos por factores de la experiencia, como el estrés, y suelen ser menor conocidos. 

En este caso nos centraremos en cuatro trastornos psiquiátricos que Pinel (2007) menciona, realizando un análisis de la investigación biopsicológica de cada uno. 

Esquizofrenia.

"Esquizofrenia" quiere decir división de las funciones psíquicas. El síntoma principal de la esquizofrenia es la ruptura en la integración de la emoción, el pensamiento y la acción. Este trastorno solía ser considerado como signo de locura. 

Fuente: http://omicrono.elespanol.com/
La sufre un aproximado del 1% de toda la población; por lo general, se manifiesta en la adolescencia o en los primeros años de la adultez. Los síntomas de la esquizofrenia se dividen en tres categorías: síntomas positivos, síntomas negativos y síntomas cognitivos (NIMH, 2015). 

  • Síntomas positivos: son comportamientos psicóticos; las personas pierden contacto con la realidad. Incluyen alucinaciones, delirios trastornos del pensamiento y trastornos del movimiento. 
  • Síntomas negativos: son interrupciones del comportamiento normal y las emociones. Pueden llegar a confundirse con depresión o algún otro trastorno. Incluyen afecto plano, falsa satisfacción de la vida diaria, dificultad para comenzar o mantener actividades y reducción del habla, 
  • Síntomas congnitivos: son cambios en la memoria o algún otro aspecto de la persona. Incluyen deficiencia en el funcionamiento ejecutivo, problemas para concentrarse o prestar atención, y problemas con la memoria de trabajo.
La probabilidad de que un pariente biológico cercano de una persona con esquizofrenia tenga esquizofrenia también es del 10%. Los estudios de adopción demuestran que el riesgo de sufrir esquizofrenia aumenta si los padres biológicos tienen este trastorno, pero no si lo presentan los padres adoptivos. Sin embargo, la experiencia también juega un papel importante en la persona para ver si desarrolla o no esquizofrenia. 

El primer fármaco antipsicótico se descubrió gracias al estudio de la bioquímica de la esquizofrenia, este es la clorpomacina. Alivia los síntomas de la esquizofrenia, calma a las personas o las activa, dependiendo del trastorno; no cura la esquizofrenia, pero reduce bastante la gravedad de los síntomas. La reserpina es otro fármaco que se usó para tratar la esquizofrenia, que actualmente ya no se utiliza, ya que produce descensos en la tensión arterial. La clozapina (neuroléptico) es el tratamiento más eficaz para la esquizofrenia (Pinel, 2007).
Fuente: https://www.ecured.cu/
Hay distintas teorías que tratan de explicar cuáles son las causas de la esquizofrenia y qué es lo que determina su desarrollo. Entre ellas está la teoría dopaminérgica, que dice que la esquizofrenia es causada por un exceso de dopamina y que los fármacos antipsicóticos disminuyen estos niveles. 

No solo la dopamina está implicada en este trastorno, sino que también otros neurotransmisores como el glutamato y la serotonina. Además el tratamiento con neuroléptidos tarda varias semanas en aliviar los síntomas de la esquizofrenia. Este trastorno está asociado a un daño cerebral difuso, anomalías dispersas. 

Trastornos afectivos: depresión y manía.

La depresión es una reacción normal en la pérdida de alguien querido, pero hay personas que tienen una tendencia desproporcionada. Las personas con depresión experimentan desesperación, pierden la capacidad de sentir placer sin razón aparente (anhedonia), y en casos extremos les resulta casi imposible satisfacer los requisitos básicos de la vida cotidiana, como mantener un trabajo, tener interacciones sociales o incluso mantener un nivel aceptable de higiene (Pinel, 2007).


Fuente: http://www.comiceldiadelavictoria.com/
Otro tipo de trastorno afectivo es la manía, lo contrario a la depresión. Esta se caracteriza por una elevada confianza en sí mismo, impulsividad, falta de atención y un alto nivel de energía. En periodos de manía leve la persona habla mucho, se siente llena de energía, es impulsiva, positiva y con mucha confianza en sí misma. Cuando la manía ya es extrema la persona suele despertarse en un estado de entusiasmo desenfrenado con una verborrea incesante que los hace cambiar de tema a tema; no hay tarea que les resulte difícil, ningún objetivo es inalcanzable, tienen un sentimiento de grandiosidad, falta de atención e impulsividad. Todo lo anterior los suele llevar a desastres continuos. 

El trastorno afectivo bipolar se refiere a las personas que sufren de depresión con periodos de manía. El trastorno afectivo unipolar se refiere a las personas con depresión que no han tenido periodos de manía. La depresión, de acuerdo con Pinel (2007), se puede dividir en dos: está la depresión reactiva, en la cual la depresión es provocada por alguna experiencia negativa como la muerte de un ser querido; y la depresión endógena, en la que no se conoce cuál es la causa.

Un aproximado del 6% de la población sufre de algún trastorno afectivo unipolar en algún momento de su vida y alrededor del 1% sufre de un trastorno afectivo bipolar. Y aproximadamente, un 10% de las personas que tienen un trastorno afectivo se suicida. 

Los factores genéticos contribuyen a las diferencias entre las personas, respecto a que lleguen a padecer de algún trastorno afectivo. De acuerdo con los resultados de estudios, hay una tendencia a que los gemelos afectados sufran el mismo trastorno, ya se unipolar o bipolar, y que los índices de concordancia para los trastornos bipolares suelen ser superiores a los de trastornos unipolares. En cuanto a la influencias del ambiente, las experiencias estresantes pueden causar crisis de depresión en personas ya deprimidas. También se cree que la exposición al estrés en las primeras fases de vida aumenta la probabilidad de sufrir depresión en la vida adulta. 

Se utilizan cuatro tipos de fármacos para tratar los trastornos afectivos: los inhibidores de monoaminoxidasa (MAO), los antidepresivos tricíclicos, el litio y los inhibidores selectivos de la recaptación de las monoaminas (ISRS). Los primeros tienen varios efectos secundarios, entre los más peligrosos el efecto queso (cuando la persona consume alimentos altos en tiramina pueden sufrir un derrame cerebral por el aumento de la tensión arterial. Los segundos son una opción más segura que los inhibidores de MAO. El litio es un estabilizador del estado de ánimo. Y los ISRS son los más eficaces, además que tienen muy pocos efectos secundarios (Pinel, 2007).

Fuente: https://thelittleshamanhealing.files.wordpress.com/
Hay teorías que tratan de explicar la depresión, entre ellas la teoría monoaminérigca de la depresión, que es la más aceptada, que sostiene que la depresión se debe a una hipoactividad de las sinapsis serotoninérgicas y noradrenérgicas; y la de modelo diátesis-estrés, que dice que algunas personas tienen una predisposición genética a desarrollar la depresión. 

Las perosnas con depresión presentan lesiones en tres principales zonas del cerebro: la amígdala, la corteza prefrontal y varios puntos del sistema dopaminérgico mesotelencefálico de la dopamina (involucrado en la experiencia del placer). 

Trastornos de ansiedad.

La ansiedad es el miedo crónico que se mantiene aunque no haya una amenaza directa; es un correalto psicológico habitual del estrés. Esta nos sirve de manera adaptativa si motiva conductas de afrontamiento efectivas, pero si se vuelve muy grave como para alterar el funcionamiento normal, se convierte en un trastorno de ansiedad (Pinel, 2007). Estos son los trastornos psiquiátricos con mayor prevalencia. Un aproximado del 25% de las personas sufre un trastorno de ansiedad en algún momento de su vida.

Se relacionan con sentimientos  de ansiedad como miedo, preocupación y abatimiento, y con reacciones fisiológicas de estrés como taquicardia, hipertensión, náusea, dificultades de respiración, alteraciones del sueño y niveles elevados de glucocortioides. 

Fuente: http://cdn2.salud180.com/
Existen cinco tipos principales de trastorno de ansiedad. El trastorno de ansiedad generalizada se caracteriza por reacciones de estrés y sensaciones extremas de ansiedad; e producen en ausencia de un estímulo precipitante obvio. Los trastornos fóbicos de ansiedad son parecidos al anterior, pero se producen por la exposición a objetos determinados o situaciones. Los trastornos de pánico se caracterizan por una crisis de miedo extremo, que se inician rápidamente y tienen síntomas graves de estrés. Los trastornos obsesivo-compulsivos se caracterizan por penssamientos recurrentes, incotrolables, que producen ansiedad (obsesiones) e impulsos (compulsiones); responder a esos pensamientos e impulsos es una manera de disipar la ansiedad relacionada a ellos (Pinel, 2007). Y el trastorno por estrés postraunmático que es un cuadro de malestar psicológico persistente después de haber vivido una situación de excesivo estrés.

La experiencia juega un papel muy importante en la evolución de los trastornos de ansiedad, ya que la mayoría de estos se desencadenan a partir de acontecimientos estresantes y porque la ansiedad se suele centrar en objetos o situaciones determinadas. Pero también tienen un componente genético importante, esto se ha comprobado en estudios con gemelos. 

Hay dos clases de fármacos utilizados contra los trastornos de ansiedad: las benzodiacepinas y los agonistas serotoninérgicos. Los primeros son los que más se recetan; tienen varios efectos secundarios adversos como sedación, ataxia, temblores, náuseas, adicción y síndrome de abstinencia incluyendo un rebote de ansiedad; estos afectan los receptores GABA. Los segundos no tienen los efectos secundarios del anterior, pero sí los producen náuseas, mareos, dolor de cabeza o insomnio. 
Fuente: http://static2.depsicologia.com/
Las teorías actuales de las bases neurales de la ansiedad se basan en gran medida en el análisis de los efectos de los fármacos terapéuticos. Se cree que la ansiedad se puede deber a una alteración en los trasmisores de GABA y de serotonina. También se centran en la amígdala por su papel en el miedo y la conducta defensiva; se ha descubierto que esta en los trastornos de ansiedad tiene niveles elevados de GABA. 

Síndrome de Gilles de la Tourette.

Este es diferente a los anteriores respecto a sus características tan específicas. Este síndrome es un trastorno de tics (movimientos o vocalizaciones involuntarias, repetitivas y estereotipadas). Suele comenzar en la niñez con tics motores simples, parpadear o mover la cabeza, pero estos se van desarrollando a lo largo del tiempo volviéndose cada vez más complejos y severos. Estos tics motores más severos son: golpear, hacer gestos lascivos tocar objetos, sentarse en cuclillas, ponerse furioso y dar vueltas . "Los tics verbales mas comunes son: sonidos inarticulados, coprolalila (decir obscenidades), ecolalia (repetir palabras de otra persona) y palilalia (repetir palabras de uno mismo)" (Pinel, 2007).
Fuente: http://ospdesba.org.ar/

El síndrome de Gilles de la Tourette se da en 0.7% de los niños y es más frecuente en los hombres que en las mujeres. Algunas de las personas que tienen este síndrome también presentan signos de trastorno de déficit de atención/hiperactividad, de trastorno obsesivo-compulsivo, o de ambos. 

Los tics del síndrome son involuntarios, pero la persona puede llegar a controlarlos usando una gran concetración y esfuerzo por un breve periodo de tiempo; aunque si los suprime la persona se sentirá tensa e incómoda, lo que podría desencadenar otra serie de tics frecuentes e intensos. 

Es un poco lo que se sabe acerca de los mecanismos neurales del Síndrome de Gilles de la Tourette a causa de tres impedimentos: no existen modelos animales para este síndrome, por lo que es difícil hacer experimentos controlados y es imposible llevar a cabo estudios que impliquen una manipulación directa del cerebro; todavía no se han descubierto genes concretos que estén implicados en la evolución del trastorno; y por los mivimientos involuntarios característicos del trastorno es muy difícil realizar estudios de neuroimagen, porque solo se pueden realizar por un breve periodo de tiempo en que la persona pueda controlar sus tics (Pinel, 2007).

Se han observado anomalías en el cerebro de personas con este síndrome, sobre todo en los núcleos de la base, también se han observado en la corteza, especialmente en áreas de la corteza límbica y asociativa.

 A pesar de que los tics son el principal síntoma del trastorno, se le empieza tratando centrándose en otros aspectos del trastorno, así como los problemas emocionales asociados, como la ansiedad y la depresión. Luego de atender esto se pasa al tratamiento de los síntomas. Los tics suelen tratarse con neurolépticos, que bloquean el receptor dopaminérgico, aunque no hay muchos estudios que comprueben la eficacia de estos fármacos en el tratamiento del Síndrome de Gilles de la Tourette. Actualmente se cree que este trastorno se debe a una inervación dopaminérgia excesiva del neoestriado y las área de la corteza límbica asociadas (Pinel, 2007). 

Para ampliar el contenido acerca de los trastornos psiquiátricos ver el siguiente video, en donde se presentan testimonios de personas que los padecen y se va explicando lo que ocurre ne su cerebro dependiendo del trastorno. 



Referencias:
  • Mental, I. N. (2015). La esquizofrenia. Publicación de NIH Núm. SP 15-3517, 2-17.
  • Pinel, John P. J. (2007), Biopsicología, sexta edición. Pearson Educación, S.A. Madrid, España.

viernes, 28 de abril de 2017

Drogadicción y circuitos cerebrales de recompensa

Qué es la drogadicción y qué papel juegan en ella los circuitos cerebrales de recompensa

Las drogas son sustancias químicas que afectan el cerebro al penetrar en su sistema de comunicación e interferir en el procesamiento de la información. La drogadicción es una enfermedad crónica y recurrente del cerebro, que se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas, a pesar de conocer o experimentar sus nocivas consecuencias  (NIDA, 2016).
Fuente: http://centro-de-rehabilitacion.com/

Teorías biopsicológicas de la drogadicción.

De acuerdo con Pinel (2007), las teorías sobre la adiccion se dividen en dos:
  • Teorías de dependencia física de la adicción. Según estas teorías la drogadicción atrapa a los adictos en un círculo vicioso de consumo de drogas y síntomas de abstinencia. Los adictos están impulsados por sus síntomas de abstinencia a auto-administrarse la droga cada vez que tratan de reducir su conducta. Esta teoría puede explicar el por qué los adictos suelen recaer tras periodos largos sin droga. Sin embargo, estas teorías no logran explicar todos los aspectos de la adicción.
  • Teorías del incentivo positivo de la adicción. De acuerdo con esta teoría, la razón principal por la que la mayoría de los adictos toman drogas no es para escapar o evitar consecuencias desagradables de la abstinencia, sino para conseguir los efectos positivos de la droga. El motivo principal de la adicción es la ansia de las propiedades de incentivo positivo, que producen placer, de las drogas. Los datos sugieren que este enfoque es más acertado.
Mecanismos de recompensa.

La autoestimulación es el fenómeno de que los humanos nos administremos breves descargas de estimulación eléctrica débil en determinados lugares del cerebro, y los lugares del cerebro capaces de mediar este fenómeno se llaman centros de recompensa. El riesgo, la aventura y la curiosidad por lo desconocido producen un placer innato, debido al aumento de la dopamina. 

Ante una situación placentera las neuronas del núcleo accumbens reciben dopamina, mientras la amígdala evalúa la recompensa prevista y la corteza prefrontal sopesa la situación decidiendo cómo actuar. Las drogas afectan la dopamina, evitando que esta sea recapturada o inhibida, alargando así el efecto placentero (la recompensa). El hipocampo guarda la memoria del estímulo gratificante, registrando el recuerdo dependiendo también de qué tan placentero y duradero fue el estímulo. Se crea un aprendizaje; la dopamina promueve el recuerdo inconsciente asociado con la recompensa y despierta la información necesaria para conseguir el premio.  

Fuente: https://okdiario.com/
¿Por qué las drogas crean adicción? 

Cuando se consume una droga por primera vez, las personas perciben  “efectos positivos” y creen que pueden controlar su consumo. Con el tiempo, si el consumo de drogas continúa, otras actividades placenteras se vuelven menos agradables, y las drogas se vuelven necesarias para que el consumidor se sienta “normal.” Luego, es posible que busquen y consuman drogas compulsivamente, a pesar de que estas les causan tremendos problemas a ellos y a sus seres queridos. Algunos pueden comenzar a sentir la necesidad de tomar dosis más altas o más frecuentes, incluso en las primeras etapas del consumo. Estos son los signos reveladores de una adicción (Pinel, 2007).

Por lo general, la decisión inicial de consumir drogas es voluntaria. Sin embargo, con el consumo continuo, la capacidad de una persona para ejercer el autocontrol puede verse seriamente afectada. Estudios de imágenes cerebrales de personas con adicciones muestran cambios físicos en áreas del cerebro que son esenciales para el juicio, la toma de decisiones, el aprendizaje y la memoria, y el control del comportamiento (González y Matute, 2013).

Dopamina.

La mayoría de las drogas adictivas atacan al circuito de recompensa del cerebro, inundándolo con dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que se encuentra en regiones del cerebro que regulan el movimiento, las emociones, la motivación y el placer. 
"Cuando se activa a niveles normales, este sistema recompensa nuestros comportamientos naturales. Sin embargo, la sobrestimulación del sistema con drogas produce efectos de euforia, que refuerzan fuertemente el consumo—y le enseñan al usuario a repetirlo" (NIDA, 2016). 

El cerebro se va ajustando a las grandes cantidades de dopamina y otros neurotransmisores, produciendo entonces menos dopamina o disminuyendo el número de receptores que pueden recibir las señales. Esto da como resultado que el impacto de la dopamina sobre el circuito de recompensas del cerebro de una persona que abusa de las drogas llegue a ser anormalmente bajo, por lo que se reduce la capacidad de la persona de experimentar cualquier tipo de placer.

Fuente: http://inspirationsteenrehab.com/

¿Por qué algunas personas son más susceptibles a ser adictas? 

De acuerdo con el National Institute on Drug Abuse (2016), hay varios factores que contribuyen a que una persona se convierta en adicta. Si una persona tiene más factores de riesgo, el potencial de que se cree una adicción es mayor. 
  • Biología: Los genes de la persona en combinación con la influencia del entorno, son responsables de alrededor de la mitad de la susceptibilidad a la adicción. El sexo, la etnia y la presencia de otros trastornos mentales pueden influir sobre el riesgo para el abuso de drogas y la drogadicción.
  • Entorno o medio ambiente: Incluye muchos factores, desde la familia y los amigos hasta el estado socioeconómico y la calidad de vida en general. Factores como la presión de los amigos o colegas, el abuso físico o sexual, el estrés y el papel que juegan los padres, pueden tener una influencia enorme sobre el curso del abuso de drogas y la drogadicción en la vida de una persona.
  • Etapa de desarrollo: Los factores genéticos y ambientales interactúan con las etapas críticas del desarrollo humano afectando la susceptibilidad a la adicción, siendo la adolescencia una etapa en que se enfrenta un doble reto. Mientras más temprano se comienza a consumir drogas, mayor es la probabilidad de progresar al abuso más serio.
Drogas más frecuentes.

Pinel (2007) nos explica los tipos más frecuentes de drogas, de dónde se obtienen y qué es lo que producen.

Tabaco
La nicotina es el principal ingrediente psicoactivo del tabaco. Contiene unas 4,000 sustancias químicas, llamadas alquitrán. Produce tolerancia a algunos de sus efectos inmediatos.
Hace que la persona se sienta más relajada, más alerta y menos hambrienta. Sufren síndrome de abstinencia: depresión, ansiedad, agitación, irritabilidad, insomnio, entre otros. Síndrome del fumador: dolor de pecho, dificultad al respirar, falta de aliento, tos. Vulnerables a varias infecciones incluso cáncer.
Alcohol
Es un sedante, ya que disminuye el disparo neural en dosis moderadas o altas; en dosis bajas puede estimularlo y facilita la interacción social.
En dosis moderadas produce deterioro cognitivo, perceptivo, verbal y motor, y pérdida de control. En dosis elevadas produce pérdida de consciencia y riesgo de muerte por paro respiratorio. Síndrome de Korsakoff: trastorno neuropsicológico caracterizado por una pérdida grave de memoria, disfunciones sensitivas y motoras, y demencia (deterioro intelectual grave).
Mariguana
Hojas secas y flores de cannabis sativa. Sus efectos psicoactivos se deben en gran parte al componente THC. De la resina pegajosa de estas hojas se extrae el hachís. Algunos efectos de la mariguana tienen beneficios clínicos.
Las dosis altas alteran el funcionamiento psicológico. Se altera la memoria corto plazo y se reduce la capacidad de hacer tareas complejas; la pronunciación se hace poco clara y es difícil mantener una conversación con sentido. Produce sensación de irrealidad e intensifica las emociones.
Cocaína y otros estimulantes
Estimulantes son drogas que producen un aumento general de la actividad neural y comportamental. Se diferencian en su potencia. La cocaína y sus derivados son los que más se consumen. Se produce a partir de las hojas del arbusto de coca. El crack (tipo de cocaína) se ha convertido en la forma favorita de la droga.
Produce dificultades para dormir, temblores, náuseas, hipertermia y conducta psicótica (parecida a la esquizofrenia paranoide). Hay peligro de pérdida de consciencia, convulsiones, paro respiratorio, infarto o accidente cerebrovascular.
Opiáceos: heroína y morfina
El opio es una savia que se exuda de las semillas de la adormidera. Tiene varios ingredientes psicoactivos, entre ellos la morfina (la más potente) y codeína (el más débil). La heroína es un opiáceo semisintético.
Lo que les gusta más a los adictos es el “subidón” después de inyectárselos, sensación orgásmica de euforia. Produce estreñimiento, contracción de las pupilas, irregularidad menstrual y disminución de libido. Síndrome de abstinencia: 6-12 hrs después de la dosis; inquietud, ojos llorosos, goteo de nariz, sudor, sueño irregular, escalofríos, vómitos, diarrea, temblores y espasmos musculares. En el caso más extremo produce la muerte.

Referencias
  • González, A. y Matute, E. (2013) Cerebro y Drogas. México, DF: Editorial el Manual Moderno S.A.
  • NIDA (2016). Entendiendo el uso de drogas y la adicción. Retrieved 28 de abril del 2017, from https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/entendiendo-el-uso-de-drogas-y-la-adiccion
  • Pinel, John P. J. (2007), Biopsicología, sexta edición. Pearson Educación, S.A. Madrid, España.

martes, 7 de marzo de 2017

Plasticidad cerebral y daño cerebral

La plasticidad cerebral y su relación con el daño cerebral 


La plasticidad neuronal se define como la capacidad de las células nerviosas para regenerarse en respuesta a los estímulos ambientales; esto sucede con un objetivo adaptativo Nos permite adaptarnos mejor a los cambios externos e internos; aumenta las conexiones sinápticas y hace que estas sean más estables en consecuencia a la experiencia, al aprendizaje y la estimulación sensorial y cognitiva. 


Juega un papel muy importante cuando existe un daño cerebral. El daño cerebral puede ser producido por diversas causas y tendrá distintas consecuencias dependiendo de cómo ocurrió el daño. Existen seis causas del daño cerebral, según Pinel (2007): 
  • Tumor cerebral: Masa de células que proliferan independientemente del resto del organismo. La mayoría son meningiomas, encapsulados, y benignos. 
Fuente:http://img.aws.ehowcdn.com
  • Trastornos vasculares cerebrales: Hay de dos tipos: por hemorragia cerebral y por isquemia cerebral. La primera es un sangrado en el interior del encéfalo; se rompe un vaso sanguíneo y la sangre se infiltra en el tejido nervioso dañándolo. La segunda es una alteración del riego sanguíneo a una región del encéfalo y tarda cierto tiempo en evolucionar.
Fuente: http://www.binipatia.com
  • Traumatismo craneoencefálico cerrado: No hay perforación en el cráneo, pero produce confusión, trastornos sensitivomotores o pérdida de consciencia. Las contusiones son el ejemplo más común.
https://neuroqx.files.wordpress.com
  • Infecciones del encéfalo: Invasión del encéfalo por microorganismos dando como resultado una inflamación (encefalitis). Hay dos tipos: infecciones bacterianas e infecciones virales. En las primeras se suelen formar abscesos cerebrales y con frecuencia atacan las meninges.
Fuente: http://fundacionpitalopez.es
  • Neurotoxinas: Sustancias químicas tóxicas que penetran en la circulación general. Los metales pesados, como el mercurio, pueden dañar el encéfalo de manera permanente causando una psicosis tóxica. 
Fuente: https://upload.wikimedia.org/
  • Factores genéticos: Accidentes durante la división celular causan cromosomas anómalos o un número de cromosomas anormales. La mayoría de las enfermedades neuropsicológicas de origen genético se deben a genes recesivos anómalos.
Fuente: http://s03.s3c.es/
  • Muerte celular programada: Las células se destruyen a sí mismas; se le conoce como apoptosis. Desempeña una función crucial en el eliminar el exceso de neuronas. Interviene en el daño cerebral. 
Fuente: http://m1.paperblog.com/

Para comprender de mejor manera el papel de la neuroplasticidad en el daño cerebral, ver el siguiente video en donde se explica este proceso.



Referencias:
  • Pinel, J. (2007) Biopsicología (6ta edición) Madrid, Pearson Educación.